Comunicación

Testimonio de Nuria Ferré, estudiante de Derecho e investigadora en derechos humanos

La Fundación Fernando Pombo participa de distintas formas en la promoción efectiva de las prácticas curriculares de los estudiantes de Derecho, a fin de aproximar entidades sociales y abogados del futuro. Cabe destacar el caso de Nuria Ferré, que tras cursas Derecho y ADE (E-3) en ICADE, realizó sus prácticas del Máster de Acceso a la Abogacía con el Servicio Jesuita a Migrantes, investigando en Melilla sobre la defensa de los Derechos Humanos y la falta de acceso a la justicia de la población migrante. Su estudio forma parte de la investigación del Servicio Jesuita a Migrantes trasladada en el Informe Sin protección en la frontera. Nuria ha querido compartir su experiencia y ha escrito el siguiente testimonio que puedes leer a continuación. Nuria, después de terminar el Máster de Acceso a la Abogacía, ha iniciado su tesis doctoral en la Cátedra de Refugiados de ICADE.

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Estudié Derecho y ADE en ICADE, graduándome en el año 2014. Posteriormente estudié el Master de Acceso a la Abogacía, que compatibilicé con un Master en Migraciones, ambos en la Universidad Pontificia Comillas.

Podría dividir mis años de vida universitaria en dos momentos distintos. Por un lado, todo aquello relacionado con la carrera, lo que aprendí durante las clases, trabajos, exámenes, etc. Por el otro, las actividades que realizaba durante mi tiempo libre y que complementaban mi formación académica.

Es por estas últimas por donde me gustaría empezar. Se trata de actividades que suponían involucrarse en proyectos que me acercaban a realidades de exclusión social. Empecé en un proyecto de acompañamiento a personas sin hogar, donde tratábamos de establecer un vínculo con ellas por medio de la conversación, teniendo como excusa darles un bocadillo y café. Son proyectos en los que algo te cambia, empiezas a mirar la realidad de otra forma, esas personas en las que antes ni te fijabas, empiezan a volverse visibles. Probablemente me marcó también alguna experiencia durante el verano en países en vías de desarrollo como es la India o Camerún: un choque con la realidad de la pobreza del tercer mundo. Sin duda, estas experiencias de contacto directo con distintas personas, te hacen ver la realidad con otros ojos, e hicieron que me plantease cómo podía aportar algo más.

A menudo dicen que para acompañar las situaciones de sufrimiento, dolor e injusticia de las personas, basta con escuchar y estar, pero en mi caso, y con una carrera como la que estudié y las capacidades que desarrollé a lo largo de mis años de estudio, me daba cuenta de que podía hacer más desde las opciones profesionales que iría tomando. Podía aportar algo diferente desde el Derecho con el objetivo de tratar de aliviar todas estas situaciones de injusticia. Así es como decido vincular Migraciones y Derecho, y más adelante me surge la oportunidad de realizar un trabajo sobre derechos humanos en Melilla.

En la frontera, aprendí que algunas cosas que a mí me pueden parecer insignificantes, pueden ser una gran ayuda para ciertas personas que tienen muchas dificultades en el acceso a sus derechos. Por citar algún ejemplo: una familia siria que, al haber caído en manos de las mafias, se ve forzada a dejar que su hija, de tan solo siete años, cruce sola la frontera (con todos los peligros que ello conlleva). Por haber aparecido la hija sola en España, la familia se vio obligada a residir de manera separada dentro del territorio español (la niña en un centro de acogida de menores, los padres en un centro de estancia temporal), pese a acreditar su parentesco. Simplemente con un acompañamiento jurídico a las instancias pertinentes, se consigue que la familia pueda volver a reunirse. O explicarle sus derechos y las opciones de recurso que tiene un inmigrante de origen subsahariano, hace que pueda ejercer su derecho a solicitar asilo y no ser expulsado, pudiendo así continuar con su proyecto vital. Son pequeñas cosas, pero de una gran importancia para todas estas personas en situación de exclusión social y a las que, muy a menudo, ni siquiera miramos por la calle.

La pregunta que me hacía era qué podía aportar yo, desde mi circunstancia concreta y profesión, que sea diferente y que pueda acercar a una persona en exclusión a recibir un trato más justo y más digno. Y desde ese punto ver cómo, poco a poco, se contribuye entre todos a la justicia social, puesto que, cada uno desde donde estamos, ya sea un gran despacho, una empresa o un organismo público, podemos aportar algo distinto para velar por el cumplimiento de los derechos humanos.

NURIA FERRÉ, septiembre 2016

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